Terapia manual en los ojos
El papel determinante de los ojos para el control del equilibrio y para la orientación postural de la cabeza y el cuello es una evidencia.
No es tan conocido su papel como factor generador o perpetuador de los dolores de cabeza o de los problemas de equilibrio. Y esta responsabilidad nos abre a nuevos campos de actuación y a una mayor eficacia ante patologías que hasta ahora no tenían un tratamiento bien definido a nivel de terapia manual
Dentro de los ojos encontramos el sistema visual y un sistema oculomotor.
El sistema visual es un sistema óptico, refractivo. Es lo que todo el mundo se revisa cuando va al oftalmólogo o al optometrista. El examen de este sistema determina mi calidad refractiva, mi capacidad de acomodar (enfocar) y mi agudeza visual.
Y lo que es también fundamental, gracias a la tensión recíproca de estos músculos será posible la coordinación de un globo ocular con el otro para tener como resultado la visión binocular. Vemos con los dos ojos y éstos deben estar bien coordinados, con una precisión extrema. Todo esto queda controlado por estructuras subcorticales tanto motoras como sensoriales. Si la coordinación de los dos ojos no se da con la precisión necesaria, la imagen visual se tornará borrosa y en ciertas ocasiones doble, lo que se conoce como diplopía. O dicho de otro modo, cada ojo por separado no tiene ningún problema de visión, pero la superposición de imágenes no es posible con comodidad y precisión, por lo que la visión no será buena, ya que vemos con los dos ojos.
Pero esto no será todo, la musculatura extraocular es fundamental para interpretar la información de la retina. Esto es, sabemos situar el mundo que nos rodea porque sabemos donde están nuestros ojos. Si hay un problema en la musculatura y la información propioceptiva no llega de forma ajustada, habrá problemas para situarnos en el entorno y podrá haber un conflicto de información con otros sensores. La inestabilidad o el mareo harán su aparición.
Todavía hay una posibilidad para que la persona mantenga un equilibrio funcional, y es hacer un mayor esfuerzo de contracción muscular para compensar las retracciones de ciertos músculos. Pero conforme pase el día, la persona sufrirá las consecuencias de este sobreesfuerzo. Al llegar la tarde el dolor de cabeza va a aparecer. Este dolor de cabeza suele venir acompañado de fotofobia, cierto escozor, visión algo borrosa y cansancio.
Cada uno de los músculos del ojo forma parte de una cadena miofascial, donde la primera y más privilegiada relación se dará con la musculatura cervical. Los ojos y el cuello han de moverse como un conjunto. Cualquier alteración oculomotora dará como resultado una compensación cervical que se podrá constituir como lesión o patología en un tiempo si el problema oculomotor no es resuelto. De hecho, sin saberlo (ya que no es habitual realizar un examen oculomotor) nos encontramos tratando problemas cervicales establecidos como consecuencias a un problema oculomotor. Es completamente razonable ya que el cuello está al servicio de los sensores situados en la cabeza, y la prioridad esta en la mejor percepción.
Las patologías donde es importante buscar un problema oculomotor son: problemas de equilibrio, algunos vértigos, dolores de cabeza, migrañas o jaquecas con o sin aura que empeoran por la tarde, patología cervical de que no responde al tratamiento o que recidiva, problemas de concentración y cognitivos, problemas de atención en niños, problemas de dislexia y aprendizaje, etc….