Soy de la opinión de que la fisioterapia y la terapia manual es más un arte que un trabajo, una vocación más que una profesión. Es algo que apasiona y a la vez, algo que compromete.
Fisioterapeuta es mi diploma de inicio, aquello sobre lo que he construido mi forma de actuar y tratar. Pero la Reeducación Postural Global ha organizado mi pensamiento terapéutico. Trabajar y aprender junto Philippe Souchard le ha dado a mi visión de la terapia manual otra dimensión, una profundidad destacable. La genialidad de tratar al mismo tiempo los problemas articulares y los aspectos posturales en una globalidad miofascial me parece uno de los mayores avances de la fisioterapia en el siglo XX, y puedo anticipar que será clave en la terapia manual del sigo XXI.
Si la RPG ha determinado mi pensamiento terapéutico, otras experiencias formativas han dado un alcance mayor a mi capacidad de ayuda. La osteopatía pediátrica o la terapia manual visceral me han permitido acceder a tratamientos de alta calidad pudiendo comprender cada vez mejor la verdadera globalidad del ser humano.
Esta globalidad sólo puede completarse con un gran equipo de profesionales de la salud junto a los que afrontar con humildad la complejidad humana: médicos, optometristas, podólogos, logopedas, psicólogos, ortodentistas,… junto a los que siento un honor poder colaborar para ayudar a las personas.